En marcha los trabajos de excavación en el yacimiento de Costa de la Serra (La Secuita, Tarragona)

Imatge dels inicis dels treballs d'excavació arqueològica al jaciment de Costa de la Serra, 2021. Foto: ICAC.
Una nueva campaña de trabajos arqueológicos en el fortín tardo-republicano de Costa de la Serra (La Secuita, Tarragona).

Del 28 de junio al 16 de julio se está desarrollando una intervención programada con un pequeño equipo de campo formado por investigadores del ICAC, estudiantes del Máster interuniversitario en Arqueología Clásica (URV-UAB-ICAC), de los grados de Historia y de Historia del Arte y Arqueología de la Universidad Rovira i Virgili, y voluntarios.

El yacimiento de Costa de la Serra se encuentra en el municipio de La Secuita, a unos 13 km al norte de la ciudad de Tarragona. Es un pequeño fortín romano tardo-republicano, que se data entre finales del siglo II a.C. y principios del siglo I a.C. Desde el 2014, el ICAC lleva a cabo ahí intervenciones arqueológicas, que han revelado la existencia de un asentamiento militar que fue destruido intencionadamente en el momento de su abandono.

La campaña 2021 (el último año del proyecto de investigación cuadrienal) se centrará en completar el conocimiento de la zona meridional del yacimiento, dando continuidad a los trabajos de 2020. 

El fortín habría estado en uso durante poco tiempo, muy probablemente durante la Guerra de Sertorio (80-72 a.C.). Se han documentado distintos lienzos de muralla, así como algunos muros que habrían formado parte de barracones. También, tres cisternas para la recogida de aguas pluviales, con un sistema de canalización parcialmente cubierto por losas, vinculado probablemente a la gestión del agua.

La investigación en este yacimiento forma parte de un proyecto cuadrienal (2018-2021), dirigido por Maria Carme Belarte y Joan Canela, sobre la Cesetania occidental durante la protohistoria y que, a la vez, es la continuación de un proyecto anterior sobre la misma temática. Las excavaciones propiamente dichas en Costa de la Serra empezaron en 2015 y, desde entonces, se ha hecho una campaña anual, con distintos equipos de trabajo, bajo la dirección de Maria Carme Belarte, Joan Canela, Jordi López y Núria Otero. 

Uno de los voluntarios que forma parte del equipo, Marc Dalmau, vecino de Argilaga y antiguo alumno del máster en Arqueología Clásica, es quien descubrió el yacimiento.

En total, el equipo está formado por diez personas; además de los investigadores que llevan la dirección de los trabajos (investigadores del ICAC o adscritos al ICAC: Maria Carme BelarteJoan Canela y Jordi López), participan dos estudiantes del máster interuniversitario de Arqueología Clásica (Toni Corrales y Ferran Piró), dos arqueólogos que son antiguos alumnos del mismo máster (Marc Dalmau y Graciella Pereda) y dos estudiantes de los grados de Historia y de Historia del Arte y Arqueología de la Universidad Rovira i Virgili.

Los trabajos de 2020 permitieron corroborar los resultados preliminares obtenidos en la intervención de 2019, con la descubierta de un sistema defensivo más complejo de lo que se podría prever a partir de las excavaciones realizadas entre 2015 y 2017.

La intervención de 2020 permitió constatar también que el cierre meridional del yacimiento estaría defensado por una doble muralla, con dos muros de aproximadamente 1 m de ancho que discurrirían de forma paralela durante 50 m.

Fotografia general de la façana sud de la fortificació, on es pot observar el traçat de la doble muralla que discorre paral·lela en direcció sud-oest/nord-est. Els treballs de la campanya 2020 s’han centrat en l’extrem est (dreta).
Fotografía general de la fachada sur de la fortificación, donde se puede observar el trazado de la doble muralla que discurre paralela en dirección suroeste/norte-este. Los trabajos de la campaña de 2020 se han centrado en el extremo este (derecha).

Si bien el yacimiento está muy arrasado y conserva muy poca estratigrafía, con el conjunto de trabajos arqueológicos que se harán será posible restituir la planta y estructura del edificio, que corresponde a un modelo de asentamiento característico del periodo romano-republicano en el noreste peninsular.

Además de la subvención del Departamento de Cultura de la Generalitat (a través del proyecto cuadrienal), los trabajos cuentan con el apoyo económico del Ayuntamiento de La Secuita.